jueves, 24 de abril de 2008

DENUNCIEMOS LA CONSPIRACIÓN PARA DIVIDIR BOLIVIA


El proceso de cambios a favor de las mayorías en Bolivia, corre el riesgo de ser brutalmente coartado. El ascenso al poder de un presidente indígena, electo con un respaldo sin precedentes en ese país, y sus programas de beneficio popular y de recuperación de los recursos naturales, han tenido que enfrentar desde los primeros momentos las conspiraciones oligárquicas y la injerencia imperial.
En los días más recientes, la escalada conspirativa ha alcanzado sus cotas máximas. Las acciones subversivas y anticonstitucionales con que los grupos oligárquicos pretenden dividir la nación boliviana, reflejan la mentalidad racista y elitista de estos sectores y constituyen un peligrosísimo precedente, no sólo para la integridad de ese país, sino también para la de otros países de nuestra región.
La historia muestra con sobrada elocuencia las terribles consecuencias que en todos los terrenos han tenido para la humanidad los procesos divisionistas y separatistas inducidos y respaldados por poderosos intereses foráneos.
Ante esta situación, los abajo firmantes queremos expresar nuestro respaldo al gobierno del Presidente Evo Morales Ayma, a sus políticas de cambio y al proceso constituyente soberano del pueblo boliviano. Al propio tiempo, rechazamos el llamado Estatuto autonómico de Santa Cruz por su carácter inconstitucional y por atentar contra la unidad de una nación de nuestra América.
Llamamos a todas las personas de buena voluntad a que unan sus voces para denunciar por todas las vías posibles esta maniobra divisionista y desestabilizadora en una hora histórica para la América Latina.
Adolfo Pérez Esquivel (Argentina); Rigoberta Menchú (Guatemala); Noam Chomsky (EEUU); Oscar Niemeyer (Brasil); Eduardo Galeano (Uruguay); Ignacio Ramonet (España/Francia); Elena Poniatowska (México); Frei Betto (Brasil); Gianni Vattimo (Italia); Adolfo Sánchez Vázquéz (España/México); Ernesto Cardenal (Nicaragua); Armand Mattelart (Bélgica); Ramsey Clark (EEUU); Manu Chao (Francia/España); Franz Hinkelammert (Alemania/Costa Rica); Francois Houtart (Bélgica); Alfonso Sastre (España); Paul Leduc (México); Fernando Pino Solanas (Argentina); Roberto Fernández Retamar (Cuba); Howard Zinn (EEUU); Keith Ellis (Canadá); Jorge Enrique Adoum (Ecuador); Belén Gopegui (España); Arturo Roig (Argentina), Jesusa Rodríguez (México); Stella Calloni (Argentina); Joao Pedro Stedile (Brasil); Eric Toussaint (Bélgica); Rafael Cancel Miranda (Puerto Rico); Richard Gott (Reino Unido); Miguel D'Escoto (Nicaragua); Silvio Rodríguez (Cuba); Carmen Bohórquez (Venezuela); Víctor Heredia (Argentina); Blanca Chancosa (Ecuador); Thiago de Mello (Brasil); Juan Mari Bras (Puerto Rico); Hildebrando Pérez (Perú); Pascual Serrano (España); Fernando Rendón (Colombia); Víctor Víctor (República Dominicana); Luisa Vicioso (Rep. Dominicana); Cecilia Todd (Venezuela); Alex Cox (Reino Unido); Danny Rivera (Puerto Rico); Isaac Rosa (España); Jean Marie Binoche (Francia); Ramón Chao (España/Francia); Pablo Guayasamín (Ecuador); Andrés Sorel (España); Ariel Dorfman (Chile); Carlo Frabetti (Italia/España); Carlos Fazio (México); Manuel Cabieses (Chile); Carlos Fernández Liria (España); Cintio Vitier (Cuba); Héctor Díaz-Polanco (México); Javier Couso Permuy (España); Jaime Caycedo (Colombia); Fernando Martínez Heredia (Cuba); Isabel Parra (Chile); entre otros.

viernes, 11 de abril de 2008

El movimiento obrero de mayor impacto social del siglo XX en Chile: La matanza de la escuela Santa Maria de Iquique


Autor: Nicolás Cabrera Valdivia

La finalidad de este ensayo es analizar como se fue desarrollando el movimiento obrero en el norte de nuestro país, explicando sus causas, consecuencias y los efectos sociales que provocaron en la sociedad chilena a comienzos del siglo XX.

Para demostrar que mis argumentos son validos y que tienen un fuerte apoyo historiográfico, me apoyare en historiadores conocedores sobre el acontecimiento ocurrido el 21 de Diciembre de 1907 en Iquique, para así dar una correcta visión sobre este hecho histórico que sin duda a dejado un desastroso recuerdo al mundo obrero de nuestro país.

Con respecto a lo mencionado anteriormente, hay que formular las siguientes interrogantes ¿Porque los obreros sentían un descontento con respecto al salario que recibían?, ¿Cual fue el factor gatillante que desencadeno esta recordada matanza en Santa Maria de Iquique? y para finalizar ¿Que efectos sociales trajo el movimiento obrero en Chile a principios del siglo XX? y ¿Porque hasta el día de hoy este tema aun es desconocido por la mayoría de los Chilenos?

Por lo tanto mi hipótesis tentativa es afirmar como este movimiento obrero organizado fue capaz de manifestarse en contra de la oligarquía terrateniente ingles y como este grupo heterogéneo de personas que por su gran valor, fuerza y amor a la vida, aun son recordados como el mayor crimen social vivido en el mundo obrero en Chile.

El movimiento obrero en Chile empieza a manifestarse a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, en el periodo de máximo auge del salitre, mineral muy valioso, que género grandes riquezas para la clase dominante que dirigía el país, la Oligarquía y el capital ingles. Mas que nada el movimiento Obrero comenzó a fortalecerse con algunas inquietudes que le provocan un malestar como clase social, estos son los malos salarios y el maltrato laboral. Principalmente estos dos factores gatillantes fueron los motivos para que el movimiento obrero comenzara a organizarse y protestando por la injusticia que estaban siendo sometidos, ya que en aquel entonces al patrón solamente interesaba el dinero y en poseer grandes riquezas, y esto generaba un desequilibrio total en la distribución de la riqueza tanto en Chile como en Latinoamérica.

Hay que mencionar también ¿Porque este movimiento obrero se genero en el norte de nuestro país? hay que decir que toda la riqueza mineral estaba en el norte, y los mayores perjudicados fueron los obreros y mineros de las salitreras, pero además hay que destacar la participación de otros grupos de personas como los pampinos, según Sergio González “ No solo hay que enfocarse a la dimensión de los obrero, sino que hay que hablar también de los mancomunados, el partido demócrata, anarquistas y los protagonistas los pampinos”.[1]

Siguiendo con el tema de interés concuerdo con lo citado anteriormente, el movimiento organizado del norte, no se menciona la gran participación de los pampinos que sin lugar a duda, fueron de mucha ayuda y apoyo para que resultara una junta masiva de personas que protestaban por un derecho justo y digno como personas según Sergio Gonzáles “ los pampinos eran una mezcla de Cochabamba, altiplanico, centro-sur de Chile, argentinos y grupos emigrantes (extranjeros) en el desierto”[2]. Es muy importante decir que el mundo obrero sobrepasa los fronteras y que comparten un ideal en común, el respeto al trabajador y el digno salario.

Luego de la negativa por parte de los patrones ingleses en aceptar las demandas, los huelguistas se organizaron y empezaron el viaje a Iquique portando banderas de Chile, Perú, Bolivia y Argentina, para identificar que no solo los obreros nacionales estaban en desacuerdo con este trato injusto sino que refleja que el movimiento estaba siendo masificado tomando un carácter internacional que sobrepasaba las fronteras chilenas.

Ya en Iquique el movimiento obrero se fue formando y llego a alcanzar 10.000 personas. El conglomerado fue tomando forma y a los pocos días solicitaron al gobierno que actuara como mediador para que los dirigentes negociaran con los patrones ingleses y así llegaran a una solución que beneficie a los obreros, según Sergio Grez Toso, “Comienza la presión de la huelga en Iquique, y el intendente Carlos Eastman Quiroga trata de convencer a los dirigentes para negociar, se les ofrece mas del 40 % en aumento de salario, pero no fue aprobada, convencidos que la rebelión era amenazante, se hace un ataque injustificado ante las autoridades”.[3]

Siguiendo con mi relato, los huelguistas establecidos en la plaza Manuel Montt y en la escuela de santa Maria, fueron ordenados por a abandonar las escuela y sus cercanías, para que se trasladaran al hipódromo, pero se negaron ya que pensaban que iban a ser acribillados en el recorrido hacia club Hípico. Ante la eventual negativa las negociaciones fueron suspendidas por parte de los patrones ingleses, ya que ponían como condición que los trabajadores volvieran a las salitreras, pero se rechazó la propuesta, por lo tanto la autoridad máxima el intendente Carlos Eastman Quiroga declaro estado de sitio y las libertades constitucionales fueron suspendidas gracias a un decreto del intendente que se hizo publicar en la prensa escrita. Según Sergio González “ la prensa fue manipulada por los tiempos y el tema no se masifica, ya que se dejaron de circular los diarios y se estableció la censura cablegráfica y telegráfica”[4]. Por eso que hasta el día de hoy este tema sigue siendo de desconocido para un gran porcentaje de los chilenos.

Ante la eventual situación, el General Roberto Silva Renard junto al Coronel Ledesma, eran los encargados de apaciguar las tensiones, se les dijo a los dirigentes del movimiento que si no se retiraban del recinto abrirán fuego, ante el no de los rebeldes comenzaron el fuego, causando el pánico de los miles de pampinos que apoyaban esta causa y así se produjo esta matanza que es considerada como uno de los desastres sociales mas grande del mundo obrero.

Esta calamidad ocurrida en el norte de nuestro país fue poco masificada en aquel entonces ya que los periódicos de la fecha estaban censurados y manejados por el gobierno parlamentario que silenciaba toda información que atentaba en contra de su forma de dirigir al país. Pero como este hecho histórico fue tan impactante socialmente, el gobierno obligamente tuvo que crear leyes sociales para mejorar las condiciones laborales de los obreros que trabajaban en las salitreras, para así tengan un trato digno y justo ya en ese entonces si no mal recuerdo Chile gobernaba con el nombre de “Democracia”.

Según mi perspectiva creo que el mayor efecto social fue que lo ocurrido en Santa Maria de Iquique sirvió a los futuros movimientos proletarios a estar sindicalizados y organizados para así lograr los objetivos propuestos, la única manera de manifestarse era por medio de la protesta, ya que el sistema democrático así lo permite, además hay que agregar que las clases dirigentes con el apoyo del capital ingles gobernaban para ellos y no velaban por el bienestar del país.

Incluso me doy la libertad de expresar en estas siguientes palabras que actualmente aún se mantienen estas condiciones desfavorables económicamente hablando entre las empresas privadas o transnacionales con sus trabajadores, y considero que no hay un avance ya que se mantiene ese trato salarial que antiguamente tenían los patrones ingleses con los obreros que trabajaban en las oficinas salitreras, según Gabriel Salazar, “En Chile, la plusvalía era no pagar dinero sino fichas, se niega la libertad del individualismo, genera rebelión en contra de la fabrica salitrera”[5]. Pienso que la desigualdad en los salarios en nuestro país es uno de los grandes problemas que todavía no soluciona el gobierno con los privados, esto impide a que la clase media siga hundida en las deudas y los mas pobres reciban servicios ineficientes en los derechos básicos como salud, educación y justicia. Por eso hago esta comparación del acontecer actual con aquellos tiempos donde el humilde minero es explotado y maltrato a cambio de un miserable salario que alcanzaba solo para vivir mientras que los ricos patrones ingleses se llenaban las manos con riquezas y manipulan a su antojo a la clases dirigentes de nuestro país a cambio de un impuesto que era administrados solo para ellos y no para el desarrollo de Chile.

Finalmente respondiendo mi hipótesis tentativa puedo decir que el recuerdo de una matanza tan sanguinaria ocurrida en Santa Maria de Iquique sirve para ver que en el gobierno parlamentario todo era censurado y manipulado por el poder económico de los grandes terratenientes que a su vez tenían una gran influencia en la política del país, además de destacar que con sindicalización y organización el proletariado obrero pudo tener voz y logro reclamar por los derechos que encontraban justos ya que eran tratados como animales de trabajo, el abuso indiscriminado del salario empobrecían y cerraban las oportunidades para surgir y vivir en mejores condiciones dignas que eran acordes a su esfuerzo como trabajadores.

Por último decir que este hecho histórico debe ser recordado porque es un tema social que nos importa como chilenos y nos puede servir como ejemplo para manifestarlos correctamente cuando los problemas sobrepasan el diario vivir como trabajador y ciudadano, agregar también que nuestro sistema de gobierno nos permite hacer estas acciones ya que estamos en Democracia.


[1] Sergio Gonzáles, Una Interpretación a la Rebelión Pampina de 1907.
[2] Sergio Gonzáles, Una Interpretación a la Rebelión Pampina de 1907.
[3] Sergio Grez Toso, Movimiento Obrero y razón de Estado.
[4] Sergio Gonzáles, Una Interpretación a la Rebelión Pampina de 1907.
[5] Gabriel Salazar, la historia de la Plusvalía en Chile.

viernes, 4 de abril de 2008

MÉXICO HACIA 1911: ¨UN VOLCÁN CALLADO POR LA OPRESIÓN¨



MÉXICO HACIA 1911: “UN VOLCÁN CALLADO POR LA OPRESIÓN”




Autor: Claudio Ortíz
La revolución mexicana es un movimiento violento en contra de la dictadura de Porfirio Díaz, la cual según Tulio Halpering “en las ultimas décadas del siglo XIX fue el ejemplo mas maduro de la dictadura progresista que se conocerá en América Latina”[1].Durante su mandato -Porfirio- reformó la constitución y logró un gran desarrollo industrial en México, además de lograr una cierta estabilidad económica, política y social, a través de una excesiva mano dura, incluso inhumana, factor fundamental en el apoyo de la meteórica revolución vivida en el país del norte.En el año 1908 tras una entrevista con un periodista estadounidense el dictador mexicano declara que ha llegado el momento de generar una fuerza opositora con el fin de cambiar su imagen frente a la sociedad mexicana y el extranjero.¿Por qué crear y apoyar oposición durante una dictadura fuertemente consolidada, arriesgando o abriendo la posibilidad de no poder contener tal fuerza?La respuesta tentativa a esta interrogante tiene que ver con el hecho de que Porfirio Díaz quería de alguna manera mejorar la imagen dentro de la sociedad mexicana, ya que, en el extranjero y sobretodo en Europa y Estados Unidos existía una visión de un gobernante ejemplar, visión que se contrastaba con la imagen interna del dictador. Es por ello que la mejor solución que encontró fue la de generar una fuerza opositora con el propósito claro de mostrar a la ciudadanía que dentro de esta terrible dictadura se estaban generando espacios o instancias de libertades en el cual se podían hacer criticas al gobierno dictatorial.El punto de partida como ya se mencionó antes fue la entrevista dada por el dictador a un periodista estadounidense en las que afirmaba que el pueblo mexicano ya estaba maduro para la democracia y que él no deseaba continuar en el poder. Con este panorama político comenzó una veloz actividad política en contra la dictadura la cual tuvo como discurso critico los conceptos utilizados por Francisco Ignacio Madero en el libro “La sucesión presidencial en 1910”. Este libro fue un apoyo conceptual para los grupos opositores a la dictadura: las clases medias, los campesinos y los obreros, los cuales estaban en total desacuerdo en la reelección de un nuevo mandato presidencial de Díaz, pero también opuestos a las costumbres aristocráticas y al afrancesamiento dominante, a la política económica del colonialismo capitalista y a la falta de libertades políticas bajo el régimen dictatorial. Estos desacuerdos hacia la dictadura se propagaron rápidamente por todo el país en donde se comenzaron a generar varias revueltas exigiendo los cambios pertinentes al gobierno. Estos eran los primeros efectos de la entrevista que sellaron el principio del fin de la dictadura de Díaz.Se puede decir o afirmar que en la sociedad mexicana había mucho descontento por las estructuras imperantes hasta ese entonces sobretodo en el grueso de la población que era la más pobre del país y la cual toda la mano dura de la dictadura recaía fuertemente sobre ellos, por lo que la imagen del dictador ante el pueblo era prácticamente la de un tirano, el cual recrudeció los actos de represión hacia los descontentos, por lo que la credibilidad de las palabras del dictador fueron debilitando meteoricamente el gobierno solidó y autoritario que impero por mas de dos décadas.Se puede pensar que Díaz realmente quería dejar el cargo y generar el espacio para otro gobierno. La mano dura y la violencia que se desato en la dictadura hacia creer que todo estaba bien, los problemas que salían a las luz publica eran sofocados rápidamente, por lo que se puede decir que en la cima del volcán el ambiente era calmo pero en el magma de este se estaba generando una gran fuerza que estaba cansada de los abusos y de las represiones violentas que tiñeron de rojo este periodo. Las buenas intensiones de Díaz formuladas en la entrevistas no generaron la respuesta que el gobernante quería, al contrario agudizo todo el problema y el volcán hizo erupción de un momento a otro sin aviso y con graves consecuencias.Según Halpering en este periodo hostil y de inestabilidad política y social surge todo el “conservadurismo”[2] de Díaz, el cual se aferro al poder y actuó de forma violenta a las manifestaciones sociales y al descontento por su mandato provocando así “la paz a sangre y a fuego”[3], lo cual condujo a la mayor contradicción por su parte, ya que, en la entrevista formulo la necesidad de tener una oposición pero con los hechos ocurridos en el país lo que estaba haciendo Díaz era erradicar esta fuerza opositora, fuerza que se caracterizo por el caudillismo en diferentes sectores de México, tanto en el norte (Francisco Madero, Coahuila) como en el sur (Emiliano Zapata, Morelos).Estos movimientos de caudillaje son el efecto más devastador al “deterioro político”[4] que sufriría el gobierno del dictador, ya que, el avance hacia la dictadura vitalicia por parte de Díaz fue muy lenta y no pudo contra la resistencia de los oprimidos. El ascenso al poder por parte de la burguesía era solo cuestión de tiempo.Con los dicho anteriormente y concordando con la respuesta tentativa, la hipótesis la afirmo completamente, ya que, Porfirio Díaz quería salir del poder de forma pacifica y con buena imagen a los ojos del pueblo mexicano y con el debido respeto que se debe a un gobernante. Pero las estructuras que había desarrollado en su gobierno, mas las diferencias sociales y la crudeza de sus decisiones frente a los descontentos, terminaron con acabar su imagen y su mandato tomando la decisión de huir y dejar el poder sin pena ni gloria. “Se exilia en Paris donde muere en 1915”[5]. Cerrando así una etapa de la historia de mucha crudeza y violencia y en donde los oprimidos se alzaron en voz y consiguieron el derrocamiento.La opresión que generó en el país en su largo periodo como mandatario mexicano, transformo el clima social de México en un ambiente en donde una sola voz mandaba y el espacio al debate no tenía cabida, es por ello, que todo lo que se realizaba dentro del país estaba correcto, y por ende, la sociedad estaba madura para un cambio integrando una oposición en el gobierno, siendo esta la visión que estaba en la cima del volcán. Pero esto no fue así del todo en las profundidades del volcán el pueblo no estaba de acuerdo con las estructuras imperantes y solamente callaba y seguía las pautas imputas por el tirano, con el fin de no ser victimas de los abusos y la violencia que se fueron acumulando en fuerza por varios años y que como se dijo anteriormente llego a un punto culmine en la cual toda esta rabia e ira del pueblo se transformo en la explosión del volcán en diferentes sectores de México, en donde comenzaron los movimientos en contra de Díaz que permitieron la salida de este del poder central, dejando un clima inestable para el país producto de los caudillismos generados en diferentes sectores de México, inaugurando una nueva etapa para la historia de este país del norte.
[1] Halpering, Tulio. “Historia Contemporánea de América Latina”. Editorial Universitaria. Santiago, 2004 Pág. 217.[2] Halpering, Tulio. “Historia Contemporánea de América Latina”. Editorial Universitaria. Santiago, 2004 Pág.217.[3] Siete Siglos de Historia Grafica de México 1325- 1925, Tomo II y IV, Gustavo Casasola. 4ª. Edición. México 1971, Editorial Gustavo Casasola, Bibliografía del poder, Enrique Krauze, Tusquets editores, México 1997. Historia, Biografía y Geografía de México (3 tomos).[4] Halpering, Tulio. “Historia Contemporánea de América Latina”. Editorial Universitaria. Santiago, 2004 Pág.218.[5] Siete Siglos de Historia Grafica de México 1325- 1925, Tomo II y IV, Gustavo Casasola. 4ª. Edición. México 1971, Editorial Gustavo Casasola, Bibliografía del poder, Enrique Krauze, Tusquets editores, México 1997. Historia, Biografía y Geografía de México (3 tomos).









lunes, 24 de marzo de 2008

DEL FEUDALISMO AL CAPITALISMO

Eric Hobsbawn

Del Feudalismo al Capitalismo
Editorial Crítica. Grupo editorial Grijalbo. Barcelona


De los varios estadios del desarrollo histórico de la humanidad censados por Marx en el prefacio a su critica de la economía política, los modos de producción “asiático, antiguo, feudal y burgués moderno”, tanto el feudal como el capitalista han sido aceptados sin serias objeciones mientras que la existencia o universalidad de los otros dos ha sido puesta muchas veces en entredicho e incluso negada.

Pero, por este lado, el problema de la transición del feudalismo al capitalismo quizás ha planteado mas discusiones entre los marxistas que ningún otro de los conectados con la periodización de la historia mundial. En la década de los cincuenta se establece la conocidísima polémica internacional sobre este punto con la intervención de Paul Sweezy, Maurice Dobb, H.K. Takahashi, Christopher Hill y Rodney Hilton, completada con aportaciones posteriores de George Lefebvre, A. Soboul y Giuliano Procacci. (1) En esta misma década se desencadena una vivísima, aunque en modo alguno concluyente, discusión en la URSS sobre la “ley fundamental del feudalismo”, es decir, sobre el mecanismo que lleva necesariamente a la substitución del feudalismo por el capitalismo, de modo similar a como la tendencia histórica a la acumulación de capital, de acuerdo con el análisis de Marx, sentencia irrevocablemente el capitalismo a desaparecer. (2) Hay otras varias discusiones interesantes sobre el tema, en particular en los países asiáticos, que desafortunadamente no conozco.

El objeto que persiguen las presentes notas no es proponer nuevas respuestas a los problemas planteados por la transición del feudalismo al capitalismo, sino enmarcarla dentro de una discusión mas general sobre los diferente estadios del desarrollo social que recientemente ha vuelto a salir a la luz en las paginas de Marxism Today. Quizá lo mejor sea avanzar algunas proposiciones susceptibles de discusión.

1) La primera concierne a la universalidad del Feudalismo. Tal como indica Joan Simon en Marxism Today (junio 1962) al compendiar el reciente debate sobre el tema organizado por esta publicación y el Grupo de Historia del Partido Comunista Británico, la dirección seguida por el pensamiento marxista en las ultimas décadas tiende a ensanchar el ámbito del “feudalismo” a expensas de formaciones sociales calificadas en otro tiempo de comunales-primitivas, asiáticas , etc.

En la practica, esto significa que el “feudalismo”, otrora convertido en una especie de legado residual, conoce actualmente un vasto proceso de expansión, y bajo esta etiqueta se enmarca cuando va desde las sociedades primitivas hasta el triunfo del capitalismo, que en algunos países se ha producido en el presente siglo, y se extiende desde China hasta África occidental, quizá incluso hasta México. (3)

Sin compartir necesariamente la idea de que sea por completo justificable esta visión amplia del “feudalismo”, no por ello deja de ser cierto que se trata, de una formación social sumamente extendida, y también lo es que la forma precisa que adopta varia considerablemente de un país a otro. La forma mas próxima a la versión europea plenamente desarrollada es sin lugar a dudas la que se dio en el Japón —las similitudes son muy notables—, mientras que en otros países el paralelismo es bastante menor, y en otros los elementos feudales son meros integrantes de una sociedad constituida notablemente distinta.
2) Bajo tales circunstancias, parece pues muy claro que es difícil admitir el supuesto de una tendencia universal del feudalismo a transformarse en capitalismo. Lo cierto es que, de hecho, solo sucedió tal en una region muy concreta del globo, en Europa occidental y parte del área mediterránea. Es admisible discutir sobre si en otras areas concretas (por ejemplo, en Japón y en ciertas partes de la India) pudo haber llegado a completarse una evolución de este tipo, exclusivamente con el concurso de fuerzas sociales internas, en el supuesto de que su desarrollo historico no se hubiera visto interrumpido por la intromisión de las potencias capitalistas e imperialistas occidentales. También puede discutirse hasta donde han llegado en tales áreas las tendencias hacia el capitalismo. (En el caso de Japón quizá la respuesta a la primera cuestión sea “si” y la respuesta a la segunda sea “muy lejos”, pero se trata de un tema sobre el que debería guardarse muy bien de opinar quien no sea un experto.) También puede argumentarse que la tendencia hacia tal tipo de desarrollo existía en todas partes, aunque su marcha era normalmente tan lenta que la convertía en negligible. Por descontado, quienes no acepten el método marxista no admitirán que las fuerzas que generaron el desarrollo económico en Europa también actuaban en cualquier otra parte, aunque no necesariamente con los mismos resultados, la diferencia de circunstancias históricas y sociales. Pero aquí no le estamos dando vuelta al hecho de si la transición del feudalismo al capitalismo, contemplada a escala mundial, es un caso de desarrollo altamente
regular. El capitalismo triunfó plenamente en una, y solo una, parte del mundo, y esta región transformó después el resto del planeta. En consecuencia, lo primero que debemos explicar es qué razones especificas hicieron que dicha transición se produjera precisamente en la región eruopeo-mediterranea y no en otra parte.

3) Todo lo anterior no significa que deba resolverse el problema en términos estrictamente europeos. Por el contrario, es evidente que en diferentes momentos históricos las relaciones entre Europa y el resto del mundo fueron decisivas. Hablando de un modo general, durante la mayor parte de su historia Europa fue una region barbara situada en el extremo occidental de una zona de civilización que se extendía desde China, en el este, hasta el Oriente Medio y Próximo a través de todo el sur de Asia. (Japón también ocupa una posición marginal similar en la zona oriental de esta área, aunque se halla mucho mas cerca de los centros de civilización.) Como ha puesto de manifiesto Gordon Childe, en los mismísimos comienzos de la historia europea, las vinculaciones económicas con el Próximo Oriente eran importantes, y esto siguió siendo cierto en los inicios de la historia feudal europea, cuando la nueva economía de los pueblos bárbaros (aunque potencialmente mucho mas progresiva) se asentó sobre las ruinas del antiguo imperio greco-romano e hizo que los principales centros de la linea comercial que unía el este con el oeste a través del Mediterráneo (Italia, valle del Rin) se convirtieran en etapas finales de trayecto. Las vinculaciones son aun mas obvias en los primeros pasos del capitalismo europeo, cuando la conquista o explotación colonial de América, Asia y África —asi como de ciertas partes de Europa oriental— posibilito la acumulación primaria de capital en el área donde acabo triunfando.

4) Dicha área comprende partes de la Europa mediterránea, central y occidental. Gracias a la labor de arqueólogos e historiadores, básicamente a partir de 1939, podemos establecer hoy en día las principales etapas de este desarrollo económico. A saber:

A) Un periodo de recaída, inmediatamente posterior al hundimiento del imperio romano occidental, seguido de una evolución gradual de una economía feudal, y quizá de una recesión durante el siglo X (“La era de las tinieblas”).

B) Un periodo de desarrollo económico muy rápido generalizado, que se extiende desde alrededor del año 1000 de nuestra era hasta comienzos del siglo XIV (la “Alta Edad Media”) y constituye el punto álgido del feudalismo. Este periodo presenta un marcado crecimiento de la población, la agricultura, la producción de manufacturas y el comercio, una virtual revitalización de las ciudades, una notabilísima explosión cultural y una sorprendente expansión de la economía feudal de occidente bajo la forma de “cruzadas” contra los musulmanes, emigración, colonización y establecimiento de postas comerciales en diversos puntos del extranjero.

C) Una gran “crisis feudal” durante los siglos XIV y XV, caracterizada por el colapso de la agricultura feudal a gran escala, la manufactura y el comercio internacional, así como por un declive demográfico, varias tentativas de revolución social y crisis ideológicas.

D) Un periodo de renovada expansión, que transcurre entre mediados de l siglo XV y mediados del XVII, y en el que por primera vez se ponen de manifiesto signos de una ruptura importante en las bases y la sobreestructura de la sociedad feudal (la Reforma, los elementos característicos de la revolución burguesa en los Países Bajos) y entre los comerciantes y conquistadores europeos dentro de América y el océano Indico. Este es el periodo que Marx considera como comienzo de la era capitalista. (4)

E) Otro periodo de crisis, ajuste de posiciones o retroceso, la “crisis del siglo XVII”, que coincide con la primera ruptura frontal con el viejo modo, la revolución inglesa. Inmediatamente después, un periodo de expansión económica renovada y crecientemente generalizado, que culmina con.

F) El triunfo definitivo de la sociedad capitalista, que virtualmente se produce de forma simultánea en el ultimo cuarto del siglo XVIII a través de la revolución industrial, en Gran Bretaña y de las revoluciones americana y francesa.

El desarrollo económico de Europa oriental es algo distinto. Comparable en términos generales durante los periodos A y B, la conquista de amplias áreas europeas por pueblos asiáticos (mongoles, turcos) crea una ruptura, y durante los periodos D y E ciertas partes de esta zona quedan subordinadas como semicolonias en manos del área capitalista europea en desarrollo con lo que se ven sometidas a un proceso de refeudalizacion.

5) Así pues, la transición del feudalismo al capitalismo es un proceso largo y en modo alguno uniforme, que comprende como mínimo cinco o seis fases. La discusión de tal transición ha girado básicamente alrededor del carácter de los siglos situados entre los primeros signos indiscutibles de bancarrota feudal (periodo C, la “Crisis feudal” (5) del siglo XIV) y el triunfo definitivo del capitalismo a finales del siglo XVIII. Cada una de las fases censadas contiene firmes elementos de desarrollo capitalista. Por ejemplo, en el periodo B, el imponente auge de las manufacturas textiles italianas y flamencas, que sufrieron un colapso durante la crisis feudal. Por otro lado nadie ha sostenido con un mínimo de seriedad que el feudalismo se prolongara mas alla del siglo XVIII o que el capitalismo se consolidara antes del siglo XVI. Pero no obstante, tampoco nadie puede poner en entredicho que durante todo el periodo de 1000-1800, o en su mayor parte, existió una evolución económica persistente que avanzaba según una misma dirección, aunque no en todas partes ni al unísono. Hubo áreas que después de ostentar la vanguardia del proceso sufrieron un marcado retroceso, como es el caso de Italia; otras que durante un cierto tiempo modificaron la dirección de su camino evolutivo, una vez mas sin seguir ninguna uniformidad. Cada gran crisis vio como países antes “punteros” pasaban a la retaguardia y su plaza la ocupaban otros con mucho mayor grado de atraso en épocas pretéritas, pero potencialmente mas progresivos; es el caso de Inglaterra. De lo que no cabe duda fundada es de que cada fase de este proceso aproximaba la victoria del capitalismo, incluso aquellas que a primera vista se nos muestran como periodos de recesión económica.

6) Si dicho análisis es correcto, parece necesaria la existencia de una contradicción fundamental en esta particular forma de sociedad que siempre avanza mas alla en el camino que conduce a la victoria del capitalismo. Su naturaleza, la de esta contradicción, nunca ha sido aclarada de forma satisfactoria. Por otro lado, también es indudable que las fuerzas que se oponían a tal desarrollo, aunque ineficaces, están lejos de ser negligibles. La transición del feudalismo al capitalismo no es un proceso simple en el que los elementos capitalista inmersos dentro del feudalismo se fortalecen hasta que tienen la potencia necesaria para romper en pedazos el caparazón feudal. Como hemos visto una y otra vez (en el siglo XIV y, probablemente , también en el XVII), una crisis feudal también implica a las capas mas avanzadas de la burguesía que se desarrollan en su seno, de ahí que se produzca un aparente retroceso. El progreso prosigue o se reanuda en otras partes, hasta entonces mas atrasadas, como Inglaterra. Pero, desde luego, la característica mas interesante de la crisis del siglo XIV no es solo el derrumbamiento de la agricultura feudal a gran escala sobre los dominios señoriales, sino también el de la industria textil italiana y flamenca, con sus patrones capitalistas y mano de obra asalariada ( proletarizada) y una organización que casi ha alcanzado las fronteras de la industrialización, Inglaterra avanza, pero Italia y Flandes, mucho mas desarrolladas hasta entonces, nunca se recuperaran, con lo cual la producción industrial global disminuye. Naturalmente, durante un largo periodo en el que va creciendo las fuerzas del capitalismo, pero que una y otra vez fracasan en sus intentos por separarse del tegumento feudal , o que incluso se ven envueltas en sus crisis, se hace muy difícil, por no decir imposible, una descripción en términos estáticos. Esta dificultad queda muy bien reflejada en el carácter poco satisfactorio de la discusión marxista sobre el periodo situado entre la primera crisis general del feudalismo y la incuestionable, aunque muy posterior en el tiempo, victoria del capitalismo.

7) Hasta que punto este cuadro de una substitución gradual del feudalismo por el capitalismo puede aplicarse a regiones situadas fuera del “corazón” del desarrollo capitalista?. Solo de forma muy reducida. Debe admitirse que se observan ciertos signos de desarrollo comparable bajo el impulso del mercado mundial a partir del siglo XVI; quizás un buen ejemplo lo constituya el fomento de las manufacturas textiles en la India. Pero en cuanto concierne a la tendencia opuesta, la de que las zonas que estuvieron en contacto con las potencias europeas y cayeron bajo su órbita de influencia se convirtieron en economías y colonias sometidas a occidente, hay algo mas que meras impresiones. De hecho, gran parte del continente americano vino a caer en economías esclavistas al servicio de las necesidades del capitalismo europeo, y una muy amplia porción de África quedo hundida económicamente a causa del comercio de esclavos; amplias áreas de Europa oriental recayeron en economías neofeudales por razones muy similares. Incluso el leve y temporal estimulo que pudo proporcionar aquí y acullá el desarrollo de la agricultura y la industria mercantil vinculadas al surgimiento del capitalismo europeo, se vio frenado de inmediato por una deliberada desindustrialización de las colonias y semicolonias tan pronto fueron consideradas como posibles competidoras frente a la producción de la metrópoli o incluso, como en el caso de la India, cuando se limitaron a intentar el abastecimiento de su propio mercado en lugar de recurrir a importaciones procedentes de la Gran Bretaña. Por tanto, el efecto neto del ascenso del capitalismo europeo fue intensificar un desarrollo desigual y dividir el mundo de forma cada vez mas clara en dos sectores, el de los países “desarrollados” y el de los países “Subdesarrollados”, o en otros términos , los explotadores y los explotados. El triunfo del capitalismo a finales del siglo XVIII da la impronta de este desarrollo. Aunque no puede negarse que suministra las condiciones históricas para que se produzcan transformaciones económicas a lo largo y ancho de todo el planeta, de hecho el capitalismo las hace mas difíciles que antes en aquellos países que no pertenecen a su núcleo original de desarrollo o a sus alrededores. Solo la revolución soviética de 1917 proporciona los medios y el modelo para un autentico crecimiento económico global a escala planetaria y para un desarrollo equilibrado de todos los pueblos.
NOTAS

(1) Ci. supra.

(2) Que yo sepa esta discusión no ha sido vertida al ingles ni tampoco aparece reflejada en los recientes Fundamentals of marxism-leninism, editados por O. Kuusinen.

(3) Marxism Today (1962), p. 184.
(4) El capital, vol. I, pp. 637-638

(5) La primera vez que se presta atención seriamente a esta crisis es en la década de los treinta. Las discusiones marxistas sobre este problema aparecen en M. Dobb, Estudios sobre el desarrollo del capitalismo; R.H. Hilton, en Annales E.S.C. (1952), pp. 23-50; F. Graus, La primera crisis del feudalismo (en alemán y checo), 1953-1955; M. Malowist (en polaco), 1953 y 1954; y E.A. Kosminsky, “Feudal rent in England”, Past and Present, n. 7 (1955)

viernes, 14 de marzo de 2008

Eduardo Galeano - Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo latinoamericano


El Descubrimiento el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los
reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento,
el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor.
Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran
indios de la India; pero se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.



El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar (que deprendan fablar). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental (mentally retarded) porque no hablaba correctamente la
lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro
déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.

De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros.
El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir el nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha,
un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.

Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?

Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.

El problema indígena los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos el genocidio o el otrocidio.

En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios. El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea se encargará de desaparecerlos.
Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás. Pero la larga y feroz embestida no ha bastado.
La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.


Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.

La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugiso
comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel. O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.

El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.

El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador
-No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento.

Y canta lo que le cuenta la neblina
-Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.

Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo
-Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.

Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío.

El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demas instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios.


Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de
identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras.
Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América
-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron Cierren los ojos y recen.
Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.

América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.

Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado. Una de las universidades
de Bolivia lleva su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.

El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de kis indios araucanos por su libertad Son más indómitos, lo que quiere decir animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.

El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.

Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.

El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.


El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.

En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental. Rigoberta Menchú su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo.

Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños.
Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vivio de la rebelión se transmite por los genes.

Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso,
¿merece mejor suerte La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar
las dudas. Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la
guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.

Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos
supieran que existía. Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.

Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo ¿Qué es un hombre en el camino Tiempo?.

Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El tiempo, fundador del espacio,
les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano como la tierra, como
la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.



Civilización. La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en Europa o en cualquier otra
parte. Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.

No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América. En las vísperasde
la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz?, la jamás escuchada Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión
demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial
¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo Porque son holgazanes.

¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara Porque los salvajes no tienen vergüenza.

¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de riqueza Porque son más parientes
del mono que del hombre.

¿Se bañan con sospechosa frecuencia Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en
los fuegos de la Inquisición.

¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres Porque son incapaces de castigo ni doctrina.

¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces Por influencia de Satán o por pura estupidez.

¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer Porque son incapaces de dominar sus instintos.

¿Aman cuando sienten deseo Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.

¿Es libre la homosexualidad ¿La virginidad no tiene importancia alguna Porque viven en la antesala del infierno.



En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores
-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?

El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades?. La América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.

En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el año 1600,
cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.



En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su triunfo
-Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.

Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como debe ser, y
que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser.

Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros días siguen
luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas
telas de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación y de belleza
visten sus molas en la vida y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.

En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel Noriega aseguró que
Panamá era un país respetuosos de los derechos humanos
-No somos una tribu -aseguró el general.



Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en
la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de
exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.

Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; pero no menos
absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a los hombre y arrasa los
bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menos.
¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional
En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.

Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común.
Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitarios. Si pertenece a todos el aire,
¿por qué ha de tener dueño la tierra Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos
mata cualquier crimen que contra la tierra se comete La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera.
Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.

El sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El racismo es también una máscara del miedo.

¿Qué sabemos de las culturas indígenas?. Lo que nos han contado las películas del Fas West. Y de las culturas
africanas, ¿qué sabemos?. Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.

Dice un poeta del interior de Bahía Primero me robaron del África. Después robaron el África de mi.

La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.



A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre.
Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.

Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.

Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por
naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.

En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres
perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de
constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.

Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba Los negros no tienen ideas religiosas.

En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad humana a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.

Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para
sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con
todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las agus dulces, fue la Virgen de la Candelaria...

Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas las demás en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y
se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez
-Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.

Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe.



La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda desigualdad social, que es
también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias.Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide.
En el Brasil, por ejemplo, la democracia racial consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos
-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad. Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.



Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia
-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen.

Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo
veía en la iglesia de Abra Pampa.

La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir.



El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitmente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica.
Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de
los siglos de persecución, humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de museo.
Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al sistema que los niega.



Hace algun tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, me dijo
-Es el oprimido el que descubre al opresor.

Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.

Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.

¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata

(1992)

Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos

lunes, 11 de febrero de 2008

¿Adiós al movimiento obrero clasico?


Polémicas " Desde el mortero de Krupp al rayo láser "

Por Eric hobsbawn

¿Adiós al movimiento obrero clásico?



Marxista confeso y convicto aún, el septuagenario historiador inglés Eric Hobsbawn (autor de Las revoluciones burguesas, Bandidos y la reciente Era del Imperio) reflexiona en esta conferencia sobre la crisis mundial de los movimientos obreros y se pregunta si sus victorias de principio de siglo no habrán sido, apenas, un signo de los tiempos.

Cien años después de la fundación de la Segunda Internacional, los partidos socialistas y de trabajadores se encuentran desorientados. A toda hora se preguntan con tristeza por su futuro y es lógico que así sea. Sin embargo, esta incertidumbre no es sólo patrimonio de nosotros, los socialistas.

¿Qué otros partidos, qué otros sectores de la sociedad saben realmente cómo será el futuro? ¿Quién está hoy seguro de algo sí no es musulmán, cristiano o judío fanático? Los irracionales son cada vez más otra vez; la creencia ciega es lo último a lo que uno puede aferrarse en un mundo en que todos han perdido su camino.

¿Se sabe el futuro en los Estados Unidos donde acecha el fantasma de la decadencia económica y política? ¿Se lo conoce en Roma, donde, a pesar de todos sus esfuerzos de aggiornamiento, la Iglesia va quedando de lado en el mundo contemporáneo? ¿Acaso se está tan seguro como hasta hace unos años del porvenir del pueblo judío en Jerusalén, donde el sueño de la propia liberación nacional está muriendo bajo los bastones de los soldados que apalean niños palestinos?

Es obvio que no se lo sabe en Moscú. Que incluso ni se pretende saberlo. Pero lo que está sucediendo en la era de Gorbachov, desarrollos que habían sido declarados a priori imposibles por generaciones de ideólogos de la Guerra Fría prueban que incluso a ellos les ha llegado el fin de las certezas.

¿Y los economistas, esos teólogos de nuestro tiempo, disfrazados de expertos técnicos, conocen acaso el futuro tanto como aseguran? Evidentemente no. ¡Cuán poco se habla ya de ese monetarismo que a comienzos de la década dominaba el pensamiento de los gobiernos conservadores! ¿Cuándo fue la última vez que la señora Thatcher mencionó los nombres de Friedman o Hayek? Sin embargo, sólo han pasado diez años desde sus flamantes premios Nobel.

Si nosotros, los socialistas, nos estrellamos la cabeza contra el futuro, esa tierra para la cual nuestros manuales nos prepararon mal, los otros, como se ve, tampoco tienen manuales muy aplicables.

El socialismo, como todos los movimientos nacidos en los últimos cien años, acarrea una gran cantidad de traumas de origen: ¿Cómo trasladar las certezas de los tiempos del mortero de Krupp a la era de la tecnología láser? En los treinta años posteriores a la Segunda Guerra mundial, el planeta se transformó global, radicalmente, con una velocidad tan sin precedentes que todos sus análisis previos, aunque correctos, debieron ser modificados (y desechados) a veces para atender a la nueva realidad.

Treinta años dorados

Sin embargo, es tentador concebir —y simplificar— esta transformación histórica describiéndola como un “desarrollo económico-tecnológico” o poco más. Pero esta época de expansión, de boom global (no sólo en la economía capitalista sino también, aunque en otro sentido, en las economías socialistas) estos “treinta años dorados” como los describió un comentarista francés, dejaron al mundo en herencia una crisis de larga duración que ya lleva al menos quince años. No creo por lo demás que podamos esperar un nuevo ciclo de larga duración de euforia económica mundial.

En este tiempo de crisis (que, curiosamente, comenzó exactos cien años después de la análoga Gran Depresión de la era Bismarck) las contradicciones internas y externas de la segunda posguerra han ocupado

el centro de la escena mundial. Ha quedado claro cuán frágiles e insostenibles son los viejos análisis y remedios políticos y qué difícil es reemplazarlos por otros nuevos. Por ejemplo: la desindustrialización, el virtual desmonte de la vieja economía industrial, ha emergido por primera vez como un futuro cierto para Europa. Ya no se piensa en una reconversión de las viejas industrias a otras tecnológicamente superiores sino en el total desplazamiento de la industria tradicional desde Occidente hacia las llamadas “nuevas naciones industriales” del Tercer Mundo, como Corea del Sur, que son un fenómeno de esta era de crisis.

El colapso de las viejas ideas y la necesidad de un nuevo pensamiento se nos impone a los socialistas por la misma realidad y por sus efectos en las prácticas políticas. El mundo ha cambiado y nosotros debemos cambiar con él. Quisiera incluso ir más lejos y decir: nosotros más que nadie debemos cambiar porque como partidos y movimientos populares estamos mucho más atrapados en la Historia.

Hace cien años que nos convertimos muy rápido en movimientos de masas. En 1880 no había partidos socialistas o de trabajadores con apoyo de masas, con la excepción parcial de Alemania. Veinticinco años después se considera tan natural el surgimiento mundial de partidos de masas que se pensaba que los Estados Unidos, donde no habia socialismo, eran una excepción.

Me gustaría marcar cinco puntos acerca de aquellos nacientes movimientos socialistas que hoy parecen tan viejos.

Primero: estaban formados sobre la base de la conciencia de la clase proletaria, por trabajadores manuales y asalariados. Y a pesar de su extraordinaria heterogeneidad aquellos trabajadores que se reunían en los nuevos partidos no formaban pues un grupo particularmente homogéneo. No obstante, lo que tenían en común sobrepasaba de lejos cualquier diferencia, con la sola excepción, a veces pero no siempre, de las diferencias nacionales o religiosas. Sin esta conciencia, los partidos de masas cuyo único programa era en la práctica su nombre, nunca podrían haber surgido. Sin esta conciencia, su interpelación (“Ustedes son trabajadores”) no podría haber sido escuchada. Hoy no es que no exista más una clase trabajadora, sino que aquella conciencia de clase no tiene ya ese poder de unión.

Segundo: más allá del hecho de que tanto su teoría como su práctica fueran confeccionadas específicamente para el proletariado, estos partidos no eran puramente partidos de trabajadores. Probablemente esto no era muy evidente en el altamente proletario partido Socialdemócrata Alemán (SPD) de comienzos de siglo, pero aparece claro en otros países como Finlandia. Dado el nivel de desarrollo de la economía finlandesa de ese tiempo, sólo una insignificante proporción del 47% de los finlandeses que votaron por la socialdemocrcia en las elecciones libres de 1916 pudo haber sido proletaria. Como otros partidos socialdemócratas de principios de siglo, el finés fue un gran partido popular construido alrededor del núcleo proletario.

Tercero: desde un principio, la organización de masas del proletariado como clase consciente pareció estar destinada a la específica ideología del socialismo Por eso, los partidos que se organizaron en la frontera de la lucha de clases aunque sin ideas socialistas fueron vistos ya como formas transnacionales en camino al partido socialista obrero, ya como un fenómeno periférico sin importancia.

Cuarto: el súbito surgimiento de partidos socialistas de masas reforzó la previa certeza de los marxistas de que sólo el proletariado industrial, organizado y consciente de sí como clase, podía actuar como portador del nuevo Estado. A diferencia de lo que ocurrió en vida del propio Marx, el proletariado parecía estar en todos lados y en camino de ser la mayoría de la población. El desarrollo del trabajo intensivo en la economía industrial típica de ese tiempo reforzó la confianza en la democracia, cuyos abanderados venían a ser los socialistas. La pregunta sobre quién iba a traer el socialismo parecía contestarse por sí misma.

Quinto: estos movimientos formaron originalmente fuerzas opositoras puras, que sólo alcanzaron el gobierno luego de la Primera Guerra Mundial. Como fundadores de nuevos sistemas, en el caso de los comunistas o, en el caso de los socialdemócratas, como pilares de un capitalismo reformista. Para los movimientos socialistas ambas alternativas significaron un cambio fundamental en su rol previo.

Romper el cordón

Es evidente que todas estas características fueron producto de un particular momento histórico: todos los partidos socialistas y comunistas importantes, sin excepción, surgieron antes de la Segunda Guerra Mundial y, salvo muy pocas excepciones (Como China, Vietnam o Bengala Occidental) casi todo lo hicieron incluso antes de la Primera Guerra. En la segunda postguerra, en cambio, en docenas de nuevos Estados de un mundo transformado económicamente, emergieron movimientos no comparables a los partidos socialistas de masas. Es más: los nuevos movimientos proletarios de masas comparables hoy por su estructura a aquellos de principios de siglo, han demostrado en sus prácticas políticas e ideológicas ser totalmente diferentes de los partidos socialistas originales. Tal el caso del Partido Travalhista en Brasil y de Solidaridad en Polonia.

El cordón umbilical que alguna vez conectó movimiento obrero y revolución social con el socialismo por ideología ha sido cortado. La más grande revolución en la actual crisis del mundo es la revolución iraní. Es más fácil explicar por qué los partidos obreros europeos emergieron originalmente antes de 1917 y también cómo se extendieron al Tercer Mundo entre las dos guerras mundiales que explicar la no emergencia de tales partidos y su no hegemonía desde entonces. ¿Cómo explicar por ejemplo que un movimiento obrero de masas en la Argentina haya sido posible no sobre bases socialistas sino peronistas? Este caso subraya en forma simple que nuestros clásicos partidos obreros, socialistas o comunistas, nacieron en una época específica que ya ha pasado.

Esto no quiere decir por cierto que estos movimientos hayan dejado de ser viables en sus países de origen. Todo lo contrario. En la parte no socialista de Europa forman ya el gobierno ya el principal partido de oposición en todos los Estados excepto Irlanda y Turquía. En la Europa socialista son esos partidos los que constituyen el sistema. La pregunta: “¿Adiós al clásico movimiento obrero?” no significa que no haya un futuro para el Partido Socialdemócrata alemán, el Laborista inglés o el PSOE español. Significa en cambio preguntarse qué clase de futuro tienen. Nadie puede contar sólo con la continuidad histórica. Ahí está sino el Partido Comunista Francés, que casi desapareció como un efectivo partido de masas: aún los dioses son impotentes ante la estupidez política. Este caso prueba cuán condicional es la lealtad de la gente en estos tiempos.

Conciencia de clase

Porque es la conciencia de clase, la condición sobre la cual nuestros partidos fueron construidos originalmente la que está mostrando la más seria crisis. El problema no es entonces la objetiva desproletarización que provocó la declinación del viejo estilo de trabajo industrial sino la declinación real de la solidaridad de clase. La segmentación de la clase trabajadora. Quisiera mencionar solamente el caso del Partido Laborista británico. El tradicional voto proletario inglés ha caído mucho más que la dimensión del proletariado. En 1987, casi dos tercios de los trabajadores ocupados, el 60% de los miembros de los sindicatos y más de la mitad de los trabajadores desocupados y subocupados votaron por otros partidos y el Partido Laborista reunió solamente el apoyo de más de la mitad de los desempleados. Correlativamente, casi un 50% de los votos conservadores eran de trabajadores. Un cambio similar puede ser detectado en el apoyo al PC francés. ¡Pensar que alguna vez ambos partidos pudieron confiar en la ciega lealtad de clase de sus proletarios!

No hay razón para simplemente llorar esta pérdida de conciencia de clase (aunque, como viejo marxista todavía lo hago) ni refugiarse en las nostálgicas reservas naturales donde el viejo y buen proletariado todavía puede ser hallado en su estado puro.

Por supuesto, es reconfortable que la conciencia de clase también esté derrumbándose en las otras clases. En 1987, por ejemplo, el 40% de las clases superiores británicas votó contra la señora Thatcher y entre los sectores universitarios ese porcentaje llegó a los dos tercios. No obstante, la posibilidad de nuevas alianzas políticas no compensa el hecho de que los trabajadores se estén disolviendo en grupos con intereses divergentes y contradictorios.

Frente a esto los movimientos populares que surgieron históricamente como defensores y representantes de los trabajadores y de los pobres no deben dejar esta función. Esa defensa es hoy más necesaria que nunca.

Por fortuna, nuestros partidos no son puramente partidos de trabajadores y tampoco han perdido su capacidad de formar vastas coaliciones de clases y grupos sociales, ni potencial para convertirse en partidos de gobierno. Hoy no es la conciencia de clase la que une a nuestros partidos sino la existencia de partidos o movimientos nacionales que unen gurpos y clases que de otro modo probablemente se derrumbarían.

Y esto no es poca cosa. Nuestro movimiento, y con él la totalidad de la democracia, está una vez más bajo amenaza. Nos hemos acostumbrado tanto a la democratización —o más bien a la liberalización— del sistema burgués desde 1945 y al hecho de que palabras tales como fascismo y neofascismo han sido vaciadas de contenido que nos parece difícil recordar que, en períodos de crisis como éste, el capitalismo podría volver a apelar a su receta de extrema derecha.


(Traducción: Gabriel Pasquini)

lunes, 21 de enero de 2008

DECLARACIÓN PÚBLICA

DECLARACIÓN PÚBLICA
En presencia de los gravísimos acontecimientos acaecidos últimamente en la Araucanía, que han significado la virtual militarización del territorio histórico del pueblo mapuche, la instauración de un régimen permanente de vigilancia y terror policial y el asesinato del joven estudiante y comunero Matías Catrileo Quezada por miembros del cuerpo de Carabineros de Chile, y ante la indiferencia de las principales autoridades del Estado frente a la huelga de hambre de los prisioneros políticos mapuches, los historiadores e historiadoras abajo firmantes declaramos:
1.- Los hechos mencionados tienen una larga génesis histórica, que arrancó con el proceso de conquista y ocupación militar de la Araucanía por las huestes españolas en el siglo XVI, cuando empezó el proceso de usurpación de las tierras indígenas. Si bien la resistencia mapuche logró contener durante los siglos coloniales y en las primeras décadas republicanas el avance invasor, durante la segunda mitad del siglo XIX, a medida que el Estado nacional chileno se consolidaba, nuevamente la clase dominante fijó sus ojos en esos territorios, desplegando la mal llamada "Pacificación de la Araucanía", que culminó con el despojo violento de las tierras del pueblo mapuche y su confinamiento en reducciones que han perpetuado su pobreza, marginación y discriminación hasta nuestros días.
2.- Desde entonces la lucha de los mapuches por recuperar sus tierras ancestrales no ha cesado aunque se ha manifestado de manera diversa y ha conocido avances y retrocesos según los momentos históricos. Comenzando con la constitución de las primeras organizaciones mapuches (mutualistas y culturales) a comienzos del siglo XX hasta las actuales recuperaciones de tierras, pasando por la participación en partidos políticos, el levantamiento de Ranquil de 1934 (en alianza con campesinos pobres chilenos) y las "corridas de cerco" de los años de la Reforma Agraria, se puede observar una notable continuidad histórica en las demandas de tierra, justicia y libertad de este pueblo.
3.- En los últimos años las reivindicaciones históricas mapuches han sido enfrentadas por el Estado de Chile de manera esencialmente judicial y policial, criminalizando sus luchas y negándose al reconocimiento de su autonomía como pueblo. Esto se ha traducido en una creciente militarización de la Araucanía, la aplicación de la Ley Antiterrorista, heredada de la dictadura militar, y el cerco mediático oficial respecto de la realidad que se vive en ese territorio.
4.- Los principales agentes del Estado, al igual que las autoridades regionales y locales de la Araucanía, los partidos políticos representados en el Parlamento, las organizaciones empresariales y la mayoría de los medios de comunicación social han patrocinado o avalado esta ofensiva represiva contra las comunidades mapuches, guardando un silencio cómplice o deformando groseramente lo que está ocurriendo.
5.- Esta situación requiere un drástico cambio de política del Estado de Chile, que debe asumir un reconocimiento pleno de la diversidad de pueblos originarios existente en nuestro país, lo que implica, entre otros puntos, la autonomía política de las comunidades indígenas, la devolución de sus tierras arbitrariamente usurpadas en base al "derecho de Conquista" y el pleno respeto de los Derechos Humanos de sus integrantes.
Santiago, 10 de enero de 2008.
1
- Sergio Grez Toso, Director Magíster de Historia y Ciencias Sociales Universidad ARCIS, académico de la Universidad de Chile.
- Igor Goicovic Donoso, académico de la Universidad Santiago de Chile.
- Julio Pinto Vallejos, académico de la Universidad Santiago de Chile.
- Alexis Meza Sánchez, Director de Currículum de la Universidad ARCIS, miembro del Taller de Ciencias Sociales "Luis Vitale".
- Pablo Marimán Quemenado, académico de la Universidad ARCIS, Bío-Bío.
- Sebastián Leiva, académico de la Universidad ARCIS.
- Carmen González Martínez, académica de la Universidad de Murcia, España.
- Rolando Álvarez Vallejos, académico Universidad de la ARCIS, investigador del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz.
- Karen Alfaro Monsalve, académica de la Universidad ARCIS, Bío-Bío.
- Daniel Palma Alvarado, académico de las universidades ARCIS y Alberto Hurtado.
- Patricio Herrera González, académico de la Universidad de Valparaíso.
- Alicia Salomone, académica de la Universidad de Chile.
- Mario Valdés Vera, coordinador Carrera de Historia y Ciencias Sociales Universidad ARCIS, Bío-Bío.
- José Luis Cifuentes Toledo, académico de las universidades ARCIS (Bío-Bío) y Bolivariana de Los Ángeles.
- Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia, académico de la Universidad de Chile.
- Felipe A. Lagos Rojas, Magíster © en Estudios Latinoamericanos.
- Alex Díaz Villouta, académico de la Universidad ARCIS, Bío-Bío.
- Claudia Zapata, académica de la Universidad de Chile.
- Marcos Fernández Labbé, académico de la Universidad Alberto Hurtado.
- José Luis Martínez Cereceda, Director de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.
- Ricardo Vargas Morales, académico de la universidades ARCIS Bío-Bío y Bolivariana sede Los Ángeles..
- Eduardo Cruzat C., académico de la Universidad ARCIS, Bío-Bío.
- Margarita Iglesias Saldaña, Directora de Relaciones Internacionales de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.
- Milton Godoy Orellana, académico de las univesidades de La Serena y Academia de Humanismo Cristiano.
- Fabio Moraga Valle, profesor investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
- Eduardo Godoy Sepúlveda, profesor del profesor del Preuniversitario Popular y Solidario Luis Emilio Recabarren González, Pedro Aguirre Cerda, Santiago.
- Alberto Díaz Araya, académico de la Universidad Bolivariana sede Iquique.
- Pablo Artaza Barrios, académico de la Universidad de Chile.
- Francis Goicovic, académico de la Universidad de Chile.
- Pablo Aravena Núñez, Jefe de Carrera de Pedagogía en Historia y Geografía de la Universidad de Viña del Mar.
- Nancy Fernández Mella, académica de la Universidad de Talca.
- Mario Garcés Durán, académico de la Universidad de Santiago de Chile, Director de ECO, Educación y Comunicaciones.
- Elisabet Prudant Soto, ayudante de la Escuela de Historia Universidad Diego Portales.
- María Angélica Illanes, académica de la Universidad Austral, Valdivia.
- Pedro Rosas Aravena, Director de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad ARCIS.
- Simón Castillo Fernández, Magíster © en Historia, Universidad de Chile.
2
- Carlos Vivallos Espinoza, Investigador CONICYT/Fondecyt de la Universidad de Concepción.
- Luis Corvalán Márquez, académico de las universidades de Santiago de Chile (USACH) y de Valparaíso.
- Raúl Núñez Muñoz, académico de la Universidad de Los Lagos.
- Augusto Samaniego, Director del Departamento de Historia Universidad de Santiago de Chile.
- Alberto Harambour Ross, académico de la Universidad ARCIS.
- Jorge Magasich, académico del Institut des Hautes Études des Communications Sociales, Bruselas, Bélgica.
- Carlos Ruiz Rodríguez, académico de la Universidad de Santiago de Chile.
- Jaime Insunza Becker, Vice-rector Académico de la Universidad ARCIS.
- Carlos Sandoval Ambiado, académico de las universidades Bolivariana y del Mar.
- Juan Carlos Gómez Leyton, Director del Doctorado en Procesos Sociales y Políticos en América Latina de la Universidad ARCIS.
- Beatriz Areyuna Ibarra, Jefa de la Carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
- Hernán Venegas Valdebenito, académico de la Universidad de Santiago.
- Manuel Fernández Gaete, Director Sede Los Ángeles de la Universidad Bolivariana.
- Leonardo León Solís, académico de la Universidad de Chile.
- Miguel Rojas-Mix, Doctor honoris causa de la Universidad de Santiago de Chile y de otras universidades de América y Europa.
- Jorge Rivas Medina, Magíster © en Historia de la Universidad de Santiago de Chile.
- Pedro Canales Tapia, académico de la Universidad Pedro de Valdivia, La Serena.
- Marcela Cubillos Poblete, Directora de la Escuela de Pedagogía en Historia y Geografía de la Universidad de La Serena.
- María Valeria Frindt Carretón, profesora de Historia del Arte e Historia del Diseño.
- Leonardo Mazzei de Grazia, académico de la Universidad de Concepción.
- Claudio Robles Ortiz, académico de la Universidad de Concepción.
- Iván Ljubetic, investigador del Centro de Extensión Luis Emilio Recabarren.
- Alejandra Brito Peña, académica Universidad de Concepción.
- Claudio Pérez, académico Universidad Bolivariana, sede Los Ángeles.
- Luis Jara Urrea, profesor de Historia y Geografía, Secretario CUT provincial Concepción.
- Juan Guillermo Muñoz Correa, académico de la Universidad de Santiago de Chile.
- Pedro Bravo Elizondo, académico de la Wichita State University, Estados Unidos.
- Cristián Castro, doctorando en Historia de la Universidad de California, Estados Unidos.
- Luis Alegría Licuime, académico de las universidades ARCIS y Academia de Humanismo Cristiano.
- Rogelio Alegría Herrera, académico de la Universidad Bolivariana, sede Los Ángeles.
- Carolina Andaur Marín, Doctoranda en Historia, El Colegio de México.
- Nelson Castro Flores, académico de la Universidad de Valparaíso.
- Enrique Fernández Darraz, historiador y Doctor en Sociología por el Instituto de Sociología de la Universidad Libre de Berlín.
- Patrick Puigmail, académico de la Universidad de Los Lagos, Osorno.
Jorge Benítez, Coordinador Académico de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad ARCIS.
José del Pozo, académico de la Université de Québec, Montreal, Canadá.
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